Como si fuera una ofrenda, como si fuera un regalo a quien lo parió, a Lucas, justo el día de la madre se le cayó el cordón. Fue 16 días después del nacimiento.
Ese mismo día fue el que conoció a su prima Mía.
Tía Laura y Mamá Vicky se sentaron en el futón y cumplieron, al unísono, el designio maternal: teta afuera y alimentar a la dupla.
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