Al fin llegó la ecografía más esperada donde se develaría el sexo del bebé. A medida que el médico avanzaba con el estudio, aumentaba la ansiedad. Finalmente dijo sin preámbulos: "Acá hay pito". Y tras la insistencia del papá por tener la certeza, el médico lo aseguró en un 99,5%.
Acá está el documento irrefutable: sus partes masculinas retratadas desde abajo. El "dibujo de la tortuga" como comentó más tarde el obstetra.
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